La Artigas, otra ocasión para la
lectura.
Desde
hace algunos años se multiplican en todo el país las Bibliotecas al Paso. Con
formas de “pajareras” o de Pierrot armado con venecitas o casitas de color
azul. “Con la instalación del mueble biblioteca en el espacio público, la
escuela ya no es la única ocasión para el abordaje de la lectura”, explica
María Inés Gómez bibliotecaria en el barrio Ramón Carrillo, Villa Soldati, y
una de las convidadoras de la Biblioteca
Al Paso Artigas situada en el barrio de La Paternal., más precisamente en Gervasio Artigas al 2600.“Desde el año pasado
(2018) tenía ganas de hacer una porque sabía que existían. En un momento de tanta oscuridad, en el que el
contexto asusta, no sabes para dónde vamos y eso mismo me dio el impulso de
armar una biblio en la vereda. Me fui al Taller de Alma, un espacio de creación
para chicos y adultos, para ver de qué se trataba y con tres o cuatro notitas
que me traje de ahí fui a conversar con los vecinos. Primero con dos familias
de la escuela dónde van mis hijos y fue una multiplicación exponencial.
Enseguida fuimos un montón formando equipo. Nos conocemos del barrio, de seminarios como
los de Cecilia Bajour (1) que además es vecina, de las escuelas y de un montón
de otros lugares. Se armó una red sorprendente de vínculos. La inauguramos el 6
de octubre y está teniendo un desarrollo increíble”.
-¿Qué
es, cómo funciona una biblioteca al paso?
-No
sé si hay una definición oficial (sonrisa), pero la instalación de la
biblioteca mueble con su colección en el espacio público hace que desaparezca
el espíritu de tener todo bajo control. Por ejemplo no se propone que se
registre el préstamo. La circulación es verdaderamente libre, desestructura la
representación que en general se tiene de una biblioteca. Estamos acostumbrados
a dar cuenta de lo que llevamos, de lo que devolvemos, a tener miedo que nos
pase algo con el material. De este modo el acceso queda despojado de requisitos. Y a la vez es conmovedor ver a vecinos
que, aunque exista este nivel de libertad, anotan que se llevan tal libro y que lo van a
devolver. Es una biblioteca puesta en el espacio público, sin necesidad de
registro, sin requisitos: hay quienes se llevan libros y traen y hay quienes
llevan y no traen.
-Y
ahora que todo es imagen, ¿se sigue leyendo?
-Nunca
dejé de pensar que la gente lee, pero la mediación siempre es necesaria.
Tenemos que seguir generando y diversificando para que haya muchas otras "grandes ocasiones" además de la escuela, para que no sea la única Gran Ocasión (2). El modo de lectura escolar con sus consignas y sus
tiempos es un modo. Muchas veces vemos que son los chicos los que agarran los
libros y los adultos enseguida “no, no toques” y tenemos que salir a decirles
“déjalo que está para eso”. Necesitamos multiplicar la ocasión y ponerle el
cuerpo a la mediación. Participan los
niños y adultos que no tienen acceso a los libros, pero también los que tienen
libros y pueden comprarse. El concepto de al
paso, genera otra cosa. Te digo más: el día que estábamos armando la
biblioteca pasaban unas chicas que van casa por casa vendiendo cosas y nos
preguntaron qué estábamos haciendo. Les contamos y nos dicen “tenemos libros”.
Sacaron del bolso y nos los dejaron. Todos tenemos algo para dar y esto mismo
desarticula las representaciones que tenemos. Por ejemplo de quiénes son los libros,
quién organiza una biblioteca. Esas
representaciones se ponen movedizas, se dinamizan.
Contar y Picar
Es
la noche del 2 de marzo. Sábado, vereda y calle, están de carnaval. Una cantora
con caja nos cuenta que en el chillido que suelta cuando termina la copla vuelan los
sonidos que no utilizó y los devuelve al viento. Después, habrá tango y murga.
Cuelgan
guirnaldas con bombitas que en vez de agua explotan frases: nochecita de verano balido ardiente, no
dejes salir al diablo a que me tiente. Hay rondas de chiques y grandes
armando antifaces, rondas de chiques abriendo los ojos, atentos a los cuentos
que viajan en las voces de narradoras y
narradores. Hay mesas para que les grandes compartamos algo para comer, una
charla, una sonrisa. De repente les adultes también quedamos atrapades con
alguna historia de sapos y agradecides cuando nos regalan una copla en un
sobrecito de té.
-Más
allá de sostener la biblio, queríamos de algún modo habitar la vereda con
propuestas de este tipo, con este formato de Contar y Picar que es tan
amigable y resultó muy bien recibido. Lo hacemos cada tanto. Cada uno trae algo
para comer y beber. Y se produce este
maravilloso encuentro entre vecines.
Un
modo de resistencia para estos tiempos.
(1)
Cecilia Bajour, profesora en letras, Coordinadora del Área de Literatura
Infantil y Juvenil del PLELIJ de la UNSAM.
(2)La
Gran Ocasión, la escuela como sociedad de lectura de Graciela Montes.



